viernes, junio 02, 2006

Dedicado a los/as del Baby Boom (y un poco posteriores)

Con precaución y sin acritud, reproduzco otro correo de un comando reaccionario políticamente muy incorrecto. No comulgo con el 100% de su contenido, pero tiene su cosa. Ahí va:
«Este correo está dedicado a las personas que saben quienes son El Piraña, M.A., Donovan y la comandante Diana, Don Gato y Chema el Panadero. La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir. Fuimos la generación de la “espera”; nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando.
Teníamos que hacer “dos horas de digestión” para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana y los dolores se curaban esperando...
Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de 10-12 horas con cinco personas en un 600, 124 o un Renault 12, Simca 1000 y qué decir de ese Chrysler de techo negro y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más tarde en moto, sin papeles.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver quien era el más bestia. Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas o simplemente en cartones y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
Jugábamos a “churro va” y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales. Salíamos de casa por la mañana con una mochila llena de libros que pesaba 10 kilos y no sabíamos que era un troley, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. No había móviles.
Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercromina y unos puntos.
Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos. Tuvimos peleas y nos “esmorramos” unos a otros y aprendimos a superarlo.
Merendábamos bocadillos de nocilla y panteras rosas y no yogures bio, lunchables, ni comida bifidus activa. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber. Nos contagiábamos los piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.
Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a tú la llevas, al rescate, a cambiar cromos..., en fin, tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la puerta. Nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún responsable!
¿Cómo lo conseguimos? Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo. Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la “escopeta de perdigones”, antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¿¡DIOS MÍO!!
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso...¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!
Veraneábamos durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar, sin clases de vela, de paddle o de golf, sin palos de espuma, sólo una tortuga rosa de corcho apretada en el pecho y sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con arpón.
Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un chat diciendo ": )" ": D" ": P".
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. No te extrañe que ahora los niños salgan gilipollas. Si tú eres de los de antes... ¡Enhorabuena!
Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños... »
No sé... A mí me produce una sonrisa nostálgica. El for the times they are a-changin' no valía sólo para aquellos años. Ahora es algo permanente.

Bon week-end.
Ah, y tengan cuidado ahí fuera.

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