viernes, julio 21, 2006

Suertudo que es uno (y agradecido)



A veces, cuando uno busca, encuentra.
Dicen que Diógenes el cínico se paseaba a veces por el ágora de Atenas con una lámpara en la mano, diciendo que buscaba a un hombre, un hombre de verdad, uno que viviera por sí mismo, no un indiferenciado miembro del rebaño (puede que, de haber buscado una mujer, no hubiera perdido tanto el tiempo). Pues yo he ido por muchos sitios con el libro en la mano buscando mujeres y hombres para que supieran que el aquél existía, que podía leerse con comodidad y que incluso se podía comprar en unas extrañas tiendas llamadas librerías, regentadas por seres de otro mundo llamados libreros.
Y hete aquí que uno se encuentra con gentes alrededor de las librerías que no sólo leen el libro, sino que los hay que encima lo compran, otros lo venden y, rizando el rizo, hay quien encima lo comenta, lo ensalza e invita a otros a leerlo.
Primero fue Txetxu, que lo enlazó con la Librería Internacional de Bilbao. Luego Josetxu lo recomendó en su hermosa Librería de Deusto, para luego incluirlo entre los libros más vendidos (¡entre los más vendidos!). Y, por último, David, el más digno representante de las letras del mundo interculturales se ha tomado la molestia adicional de hacer un hueco en la dura tarea de llevar adelante su proyecto, ponerse frente al teclado y comentarlo. Y todo ello en un par de meses.
Los hay que tenemos mucha suerte.
Gracias a todos.

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Technoradas