viernes, diciembre 01, 2006

El libro y la crítica


A mi libro

Dime: ¿dónde caminas
tan solo y confiado,
sin protector alguno,
librillo desdichado?
¿En qué elegancias fías
tu aprecio y tu despacho?
¿Qué crítico piadoso
te aseguró el aplauso?
Cuando en ti contuvieses
los versos que cantaron
con sonorosas liras
el Píndaro y Horacio,
de Mevios y de Zoilos
no pudieras librarlos,
pues aun al propio Homero
se le atrevió Aristarco.
Siendo esto así,no temas
el verte censurado,
que no es toda censura
prueba de que eres malo;
y más en este tiempo,
que en la corte de Carlos
son muchos los que juzgan,
mas los que aciertan raros.


Qué, ya estamos pensando mal, ¿eh? Seguro que ya está el Fernando quemao con algún crítico que le ha hecho algún desplante o algún editor que le ha vuelto a dar. Excusas, claro. Y no tuvo suficiente con lo del García-Posada que ahora se arranca por sátiras poéticas como desahogo. Empieza a aburrir el muchacho...

Pues no. Es una poesía del ínclito Fernández de Moratín, don Nicolás, padre de don Leandro, extraído de una entrada del magnífico blog de José Antonio Millán.

Lo mejor de estas cosas es que, aún sustituyendo a Carlos por Juan Carlos, todo vale. Qué poco cambiamos...


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4 comentarios:

  1. Interesante blog.
    Ahora no hay censura, todo es posible y editable.
    Ahora lo que hay son muy pocas ganas de leer y la necesidad de que la obra produzca rápido y dé mucho dinero al que tiene lo suficiente para poderla editar.
    Menos mal que gracias a los blogs podemos saborear tambien la buena literatura.

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  2. Muchas gracias por tu interés, Ula.
    Comparto tu opinión sobre el equilibrio especulativo/pobreza lectora que domina buena parte del mundo literario actual.
    Lo que no sé es hasta qué punto los blogs podrán contribuir a romper parte de ese nocivo equilibrio.

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  3. Tal vez no lo rompan pero sirven para encontrar de vez en cuando personajes que saben encadenar las palabras y te hacen gozar con ello.
    A mí lo que más me gusta es la poesía. Y hay que tener paciencia, mucha paciencia para escuchar su sonido y entender su significado. Las buenas poesías están paridas con dolor, como los hijos.
    Y sí amigo, hay blogs que valen más que 600 páginas de muchos libros.

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  4. Ula No sé si es necesario parir las palabras con dolor; aunque, en todo caso, es ineludible conocer el dolor antes de parirlas.
    De todos modos, yo procuro meterme una buena dosis de epidural antes de sentarme ante el cuaderno; necesito mantener la cabeza fría aunque el corazón siga caliente.

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¿Y ustedes qué opinan de todo esto?