Librerías influencers

En mi pueblo (como saben, yo soy de pueblo, de pueblo pequeño) hemos sido siempre muy extravagantes… No compartimos los estrechos esquemas socio-económicos y culturales que impone la sociedad moderna. Por expresarlo de alguna manera, somos más de lo ecléctico en lo social y lo mestizo en lo económico cultural.

Ayer mismo tuve una conversación con doña Bienve, la CEO de una de las empresas trendy del pueblo (desde 1959), que ilustra bastante bien lo que quiero decir.

 

—Buenos días, señá Bienve. ¿Me pone libra y media de sobaos?
—Buenos días. ¡Cómo no! Y qué, ¿cómo vamos con los papeles de Aspern que le recomendé?
—Engolosinao perdío. Sólo me quedan unas treinta páginas. Si no me lo he terminado es porque me está gustando tanto, que he decidido racionarme las páginas para que me dure más.
—¿Y la novela de ajedrez?
—No me da la vida, señá Bienve, que no llego…
—Pues usté verá, pero aquí le tengo esperando uno de Glück que me encargó. Lo he conseguido de segunda mano, porque no se editan ni na. Y alguno ya me lo quiere quitar de las manos.
—Vaya por Dios.
—Ya sabe, con esto del Nobel... Los he tenido que meter debajo del mostrador, entre las magdalenas y las peladillas, porque, si no, vuela. A ver... así, libra y media. ¿Algo más por hoy?
—Eh... y una barra de pan. Me parece que me voy a llevar el de la Glück, no sea que me quede sin ello. Cóbreme todo junto.
—Muy bien. ¿Sabe usté?, hablando de nobeles ayer empecé con el último de Vargas Llosa. Ya le diré a ver qué tal. Tome, no se olvide el cambio. ¡Y la bolsa con los sobaos! ¿O es que se va a desayunar una vida de pueblo mojándolo en el café?
—Pues mire, igual no estaba mal del todo... A lo mejor se me pegaba algo.
—¡Ay, ay, ay, esa cabeza dónde la tenemos! Tanto escribir, tanto escribir, se le va a secar el celebro.