viernes, febrero 09, 2007

Mi lado femenino (IV) – Mme. Vigée Lebrun

En esta ocasión me ahorraré palabrería. El tópico de la imagen que vale más que mil palabras no sólo parece justificado, sino concebido para la ocasión.

Únicamente precisaré que la pintura del XVIII es una debilidad muy personal: Canaletto, Guardia, Tiépolo, Hogarth, Reynolds, Gainsborough, Constable y, en buena medida, Goya. Y, dentro de ese siglo, la francesa en especial: Watteau, Boucher, Quentin de la Tour, Chardin, Greuze o Fragonard... deja esta mi pobre naturaleza estragos propios de dependencia (*).

Pero un nombre en especial, el de Marie-Louise-Élisabeth Vigée Lebrun, tiene para mí el atractivo ya mencionado y descrito en anteriores entregas de este mi lado femenino.

De toda su amplísima obra, me quedo con la parte relativa a sí misma y a su hija Julie.


Autorretrato con 25 años.


Autorretrato con 27 años.


Autorretrato con 35 años.




Autorretrato à la grecque con su hija Julie.




Su hija Julie en su toilette.


Autorretrato con 45 años.

Me acuerdo de éste último desde que lo contemplé en vivo y en directo tiempo ha (unos treinta ha) en el Hermitage de Leningrado. Y es mi preferido. Puede que por la refinada madurez del trazo y la expresión assez coquette de ella. O quizá por una nada reciente disfunción de mi libido, que me impide sentir atracción por figuras femeninas cuya edad no alcance un mínimo de cuatro decenios.

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(*) D.R.A.E. Dependencia. 9. f. Med. y Psicol. Necesidad compulsiva de alguna sustancia, como alcohol, tabaco o drogas, para experimentar sus efectos o calmar el malestar producido por su privación.

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