jueves, febrero 15, 2007

Mi lado femenino (V) - Elisabeth Jacquet de la Guerre




Elisabeth-Claude Jacquet de la Guerre es una de las primeras grandes mujeres compositoras conocidas en la Historia y, por supuesto, la más famosa y prolífica del período Barroco.

Nacida en una familia de músicos (padre y hermanos organistas de renombre), Elisabeth fue una niña prodigio. Desde los cinco años interpretó obras en teclado y cuerda, incluso en la corte de Luis XIV, monarca que la protegió durante muchos años, hasta su matrimonio (contraído, por supuesto, con otro organista) y residencia en París. En Versalles fue llamada durante todo ese tiempo como La petite merveille o La merveille de notre siècle, y ante su genio hubieron de rendirse todos los maestros de la época, hombres en número inmensamente mayoritario.

El estilo italianizante de sus obras, especialmente las sonatas, muy adelantado a su tiempo en un espacio geográfico que no fuera la propia Italia, da muestra de una sensibilidad especial en cuanto al tratamiento de armonías y registros estilísticos, amén de una personalidad extraordinaria, cuyo resultado es una sonoridad extraordinariamente natural. Por ejemplo, el uso del violín en varias de sus sonatas, con viola de gamba obligata o violoncelo obligato, dan a sus obras un toque de distinción tal que un meramente iniciado no llega a identificar con claridad el origen o la fecha de autoría (situándola, seguramente, por delante de su verdadera data); o, por poner otro ejemplo, la indicación realizada en sus partituras de la posibilidad de ejecutar sus piezas indistintamente con distintos instrumentos, especialmente clavecín y violín, dejando siempre la forma rítmica al criterio del ejecutante.

El caso es que la impresión que, a mi modesto entender, produce la audición de sus trabajos es muy distinta a la que producen sus contemporáneos del barroco tardío, Couperin o Marais en Francia, o Corelli, Torelli o Scarlatti (y, por supuesto, de los alemanes o británicos, aunque por cuestiones estilísticas). Las armonías de trazado continuo, levemente sinuoso, de Mme. Jacquet le ofrecieron a este modesto calafate de blog un modo divergente de encararse a la música en general, que sólo con el tiempo y una cierta reflexión ha llegado a calificar con el adjetivo femenino.

Pero tampoco hagan mucho caso. Sólo son elucubraciones de un barroco clasicista.

Quien tuviere interés en escuchar algunas de sus obras puede hacerlo aquí.


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