viernes, marzo 30, 2007

Batya Gur (בתיה גור)


Hija de sobrevivientes de la Shoah, nació y murió en Tel Aviv (1947-2005). Se graduó en Literatura Hebrea por la Universidad de Jerusalén y ejerció la docencia universitaria hasta los 39 años, en que, según ella, por aburrimiento, empezó a escribir su primera novela, una novela policiaca: Asesinato del sábado por la mañana. En ésta apareció por primera vez el inspector Michael Ohayon, un descendiente de sefardíes de Marruecos, moderno y con estudios universitarios. Según la propia Gur, Ohayon representaba su alter ego, frío por fuera y sensible y culto por dentro, cuya misión consiste en descifrar enigmas policiales en comunidades cerradas, generalmente muy respetables en la sociedad israelí (kibbutzim, institutos médicos, orquestas, etc.) que han de enfrentarse a la realidad de un crimen a veces monstruoso, y, lo que resulta más inquietante, a veces un criminal entre los suyos.

El fondo de sus novelas trasciende la mera anécdota criminal o el juego deductivo. Plantean con inteligencia los conflictos a los que tiene que enfrentarse el superintendente Ohayon en medio de la sociedad israelí, con todos sus su problemas sociales, políticos y económicos. Y siempre se atienen al canon del género policial: los acontecimientos se desarrollan en una comunidad cerrada que debe enfrentarse con un delito perpetrado por alguien de ese entorno, aunque en escenarios cambiantes.

Por eso el gran mérito de esta extraordinaria escritora fue lograr que el lector de las más diversas latitudes pueda identificarse con sus historias y con las preocupaciones de sus personajes, amen de abrir una ventana a algunos escenarios de la desconocida realidad israelí.

Batya Gur escribió también ensayo, novelas no policíacas y guiones televisivos, y fue colaboradora en temas culturales del diario HaHaretz, el más prestigioso de Israel, de la misma tendencia centro-izquierdista que poseía ella.

Para quien esto les cuenta, no es difícil dejar de suscribir algunas de sus declaraciones leídas a salto de mata. Y especialmente una: «El ser humano vive, sufre y muere. Todo lo demás es un don: el amor es un don y escribir es un don».
En español, Siruela se ha encargado de publicar sus títulos novelísticos:
- Asesinato en el Kibbutz. Un caso comunitario.
- Un asesinato musical. Un caso barroco.
- Asesinato en el corazón de Jerusalén. Un caso pasional.
- Asesinato del sábado por la mañana. Un caso psicoanalático.
- Un asesinato literario. Un caso crítico.
- Espiando a un amigo.
- Piedra por piedra.
Un servidor ha leído las dos primeras, y en estos momentos está enredado con la tercera, que adquirí en la librería de David. Es buena lectura, interesante y enriquecedora. Y quienes sean amantes de la música clásica, especialmente la barroca, podrán gozar de Un asesinato musical. Un caso barroco, dicho en términos elocuentemente literarios, como un gorrino en un maizal. Palabra.
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