miércoles, abril 18, 2007

En picado


Cumplo con una deuda pendiente. Hacer una referencia a En picado, de Nick Hornby.

El libro lo descubrí de la mano de la Euterpe Pop Wodehouse:
Recomiendo este libro que acaba de salir de Nick Hornby. Tierno, divertido, ácido, descarnado, cruel.
Si te ha gustado Alta Fidelidad, y te gusta la música, y eres sensible, y a veces te sientes como un bicho raro, eres candidato a sucumbir al encanto de este libro.
Obviamente, uno no se pudo sustraer a ese canto de sirena. Por lo de la música y lo de bicho raro, no por lo de sensible.

Luego se presentó Raúl Luceño, cual Justino con la puntilla, con sus interrogantes suicidas.

El problema es que casi no me han dejado hueco para definir algo concreto sobre o en torno al libro. Y, por supuesto, tampoco se trata de hacer crítica. Luego pasa lo que pasa. Así que daré algún rodeo para completar la entrada.

Cuatro personas intentan suicidarse en una misma noche y en el mismo lugar, pero fracasan estrepitosamente en su intento. Si quieren más argumento, será difícil que alguien se lo proporcione sin leerle la novela completa.

El principal, y no escaso, mérito de esta novela, una novela de personajes, puesto que la trama es mínima, es el haberles extraído todo el jugo a éstos. Pero extraerlo de donde no hay, puesto que son cuatro personajes patéticos, insulsos y descerebrados. Sólo una de las protagonistas, de lastimosa vida, podría salvarse de la quema en un juicio final. El magnífico oficio de Hornby, porque hay que ser un magnífico artesano para escribir tantas páginas sobre tan inconsistentes cimientos, saca adelante la lectura con placer e inteligencia.

Indudablemente, sólo el humor negro es capaz de servir de argamasa para tan endebles ladrillos. Y lo hace desde el desopilante principio («¿Puedo explicar por qué quería saltar desde lo alto de un edificio? Pues claro que puedo explicar por qué quería saltar desde lo alto de un edificio. No soy ningún maldito idiota») hasta una especie de happy end sui géneris. Pero esta clase de genio tiene su amargor. Esos protagonistas deambulan por el planeta buscando una razón para vivir; razón, o razones, que han desperdiciado, dilapidado o ignorado a lo largo de sus vidas, cortas en algunos casos y menos cortas en otros. Duro. Como la vida misma.

Que lo disfruten.

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