lunes, mayo 14, 2007

Filosofía femenina (II)



No, no es que no recuerden la primera parte. Es que no existe. No existe en este blog, pero sí en el de ADMC y sus compañeros rumiantes.

En Filosofía femenina (I), este insigne blogger cita una de las genialidades de Gabrielle Bonheur Chanel:
«Me gustas, te quiero, eres perfecto.
Yo te cambiaré».

A mí esta frase me trajo a la memoria una de las innumerables genialidades de P. G. Wodehouse, vertida en esta ocasión en Jeeves y el espíritu feudal:
«El problema con ella, comprendan, consistía en que, aunque indudablemente atractiva y, como ya he dicho, bien equipada para desempeñar el cargo de chica de calendario, era, como también he subrayado, intelectual hasta la médula, y un individuo corriente como pueda serlo yo hace bien en mantenerse tan lejos como le sea posible de esta clase de féminas.
Ya saben lo que sucede con estas sesudas y esforzadas representantes de lo que se llama un carácter fuerte. No puede dejar en paz el alma masculina. Quieren ponerse tras ella y comenzar a empujar. Apenas se han sacudido el arroz del cabello en el automóvil que las conduce hacia su luna de miel cuando se arremangan y empiezan a moldear a su compañero de penas y alegrías.
Incluso cuando solamente estábamos prometidos, recordé, esta mujer había arrebatado de mi mano las novelas de misterio y en su lugar me había indicado que leyera algo completamente espantoso de un pájaro llamado Tolstói.»

A los descerebrados cabezotas como los Wooster, o a otros esclavos del orgullo y la vanidad, no les gustará. Pero, para otros no existe mayor placer en la vida, incluida la ineludible cuota de perversión estupefaciente, que dejarse modelar y cambiar para solaz y complacencia de una intelectual de calendario. Ay de nosotros, pobres pecadores…


P.S. Se ruega guardar el secreto de confesión.
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