domingo, mayo 06, 2007

Que trata de la condición y ejercicio de mamá

«Ya le había advertido sobre la furtiva atracción —rayana, o incluso bien inserta, a entender de éste, en lo morboso, en la transgresión edípica— de las mujeres recatadas, calmosas, amantes de valores tradicionales que no supongan un paso atrás ni vayan en detrimento de su firme personalidad («Yo las llamaría revolucionarias de la tradición»); capaces de entregarse total pero no incondicionalmente, de entregarlo todo menos su derechura y su dignidad intangible; capaces de regalar su vida con sumo placer, pero de alejar a patadas a quien pretendiera robársela.

Al parecer, su amigo, antes que entregarse a fogosas aventuras supuestamente desinhibidas y sin límites aparentes —eufemismos del lugar común—, prefería dejarse llevar por la indomable perversión domesticada de la simbiosis entre cariño y bajos instintos, dejarse embriagar con la música del instinto sexual ahogada en el ruido de lo sentimental; porque el amor, para él, entre otras muchas cosas, era un contrapunto mercenario necesitado de dos voces consonantes opuestas e interpretado por pecadores santos y doncellas libertinas; era una relación construida con ambages del desafuero.»
Kismet, capítulo XV.


Es decir, algo por el estilo:


Si es usted un papá compañero, échele lo que hay que echar, con gallardía y sinceridad, e intente salir vivo con ella. Porque, no lo dude, ésa de la foto, con una forma corpórea distinta, es ella. Día a día.

A las mamás lectoras, con todo mi cariño. Un superviviente.

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Más sobre mamás.

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