viernes, julio 13, 2007

Suite francesa


Irène Némirovsky (Kiev, 1903 – Auschwitz-Birkenau, 1942) planeó esta obra como la composición de una gran sinfonía, con diferentes ritmos y tonalidades en cada uno de sus movimientos o partes, en la que pretendía plasmar un fresco clarividente sobre el desastre francés de los años 1939-1940 desde una perspectiva intimista y coral. De las cinco partes en que hubo previsto componerla, sólo consiguió acabar dos, denominadas Tempestad en junio y Dolce. Porque un día tal como hoy, hace 55 años, los gendarmes franceses detienen a Irène; el 17 de julio es deportada a Auschwitz y recluida en el campo de exterminio de Birkenau, donde es asesinada el 17 de agosto.

En la segunda parte, Dolce, la influencia de Proust es más que notoria en una especie de pequeña novela sobre la relación entre una pequeñoburguesa provinciana cuyo marido (mezquino e infiel) se halla prisionero y un oficial alemán alojado en su casa. Aunque forme parte de un todo más amplio, se la puede considerar como una novela en sí misma, al uso, en el que las emociones sutiles y frágiles priman sobre la escasa trama que se solventa grano a grano.

Tempestad en junio
, en cambio, es un retablo sobrecogedor que plasma la huida de los parisinos y otros habitantes de regiones cercanas hacia el sur en junio de 1940, ante el inexorable avance de los alemanes. Una huida descrita a través de las figuras de una familia burguesa, un inmundo aunque afamado escritor, un ridículo coleccionista de porcelanas, un cura que conduce hacia un refugio a unos huérfanos adolescentes (quienes acabarán asesinándole impíamente), un soldado francés herido, una entretenida sin escrúpulos y un modesto matrimonio de oficinistas (las únicas personas que mantienen su dignidad en medio del caos). Todo ello en medio de un paisaje de carreteras cortadas o colapsadas por vehículos de todas clases, hileras interminables de fugitivos, abarrotadas estaciones de tren sin trenes, convoyes militares en desbandada, poblaciones sin alimentos y sin camas donde dormir, bombardeos y pillajes. Sin grandilocuencia alguna, sin una sola palabra épica sobre el desastre, únicamente describiendo las íntimas trayectorias, sobre todo las interiores, de los citados personajes, la escritora ruso-fancesa nos sumerge en una penosa lucha por la superviviencia de las personas, vistas más que nunca en toda su bajeza, como asustadizas presas en una selva de derrota y estampida. La visión de Némirovsky sobre los acontecimientos y las personas que las protagonizaban no puede ser más inclemente. No hay lugar para un gesto piadoso, un ademán noble, un hueco por el que pueda atisbarse algo de benevolencia o nobleza.

Pero, sin duda alguna, el mayor mérito de Suite francesa reside en su planteamiento expresivo. Por decirlo gráficamente y en palabras de la propia escritora vertidas en sus anotaciones: «si quiero hacer algo efectivo, lo que debo mostrar no es la miseria, sino la prosperidad a su lado. (…) Nada de cursilerías: contar lo que le pasa a la gente y ya está. (…) Por una parte, querría una especie de idea general. Por otra… Tólstoi, por ejemplo, lo estropea todo con una idea general. Lo que se necesita son hombres, reacciones humanas, eso es todo…».

Reacciones humanas: algo muy duro de reconocer (sin llegar a aceptar) en ciertas situaciones. Y no tan dramáticas como la que enmarca esta novela.


Título original: Suite française.
Traducción: José Antonio Soriano Marco.
Editado por Salamandra. La edición incluye como apéndices notas manuscritas de Irène Némirovsky y Correspondencia desde 1936.


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8 comentarios:

  1. Gracias por tú recomendación, es muy interesante.
    Un abrazo.

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  2. Gracias Fernando, por seguirnos ilustrando en la cultura.
    Besos.

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  3. ¿Tólstoi lo estropea todo? Me cuesta creer eso cuando leo 'Anna Karenina' o incluso 'Guerra y paz'.

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  4. Totalmente de acuerdo con César, amo a Tólstoi; he leído todos sus libros; Lo único, que a veces me agobia, es la cantidad de personajes que describe, tan puntillosamente, para luego desaparecerlos de escena definitivamente.

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  5. Lucía y Kukilin No se merecen :) Gracias a vosotras.

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  6. Cesar Perdóname por ser tan malo, pero después de leer el otro día tus intenciones de releer Anna Karenina, sabía que no te dejaría indiferente la frase. Tratándose de notas tomadas a vuelapluma (de eso sé algo), yo lo tomo como una exageración de la Némirovsky, en el sentido de querer escribir algo como ella lo quería. Es decir, que “lo estropea todo” desde su punto de vista de escritora, no de lectora; de hecho, parece ser que fue una gran lectora de Tólstoi.
    Yo no creo que me vea en esa tesitura, pero si por jugadas del destino me hiciera famoso, no me gustaría nada que publicaran mis notas y apuntes sobre escritos. Son ideas, frases, etc., que surgen de repente, o con meditación, y que se anotan con rapidez y sin pulir porque “uno ya se entiende a sí mismo”; y, por lo tanto, hay que interpretarlas con tiento o valorarlas simplemente por lo que son.

    Kukilin De un modo u otro, los escritores juegan a ser Dios con sus personajes (aunque a veces se les escapen de las manos)... y ya sabes.

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  7. Así me gusta; literatura ligera para el verano: exterminio, masacres, deportaciones... ;-)

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  8. Noe Nada llamativo, teniendo en cuenta los veranos que nos chupamos algunos ;)
    En cualquier caso, siempre se puede dejar para un noviembre frío y oscuro.

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¿Y ustedes qué opinan de todo esto?