viernes, julio 06, 2007

Un paseo por Szohôd


Hotel Sznôrr. Habitación 918. Interior y lejos del ascensor, como a mí me gusta.
Si no fuera porque he venido a encontrarme con mi hija, sería todo muy desalentador. Al principio lo he achacado al atraso del país, a su falta de recursos. Todo el mundo sabe cómo están las cosas desde que cayó el régimen de Sponsz.
Pero pronto he comprobado que no es así. Desidia, inoperancia; nada importa, o no parece importar. Así, todo se cae a pedazos de puro viejo o, aunque no lo sea, por falta de cuidado y mantenimiento. Automóviles, edificios, calles, decoraciones… producen una impresión de ruina más o menos incipiente. Incluso el propio hotel donde me alojo. Según dicen, es el mejor y más lujoso del país; un edificio del estilo constructivista de los años 50 que domina una manzana del centro de Szohôd. A simple vista se confunde con uno de esos lugares decadentes en los cuales el paso del tiempo deja un barniz especial, una mezcla de esplendor estropeado y languidez desaliñada. Aunque pronto he comprobado que no es así (siento repetirme, no es culpa mía). Yo he conocido establecimientos realmente decadentes; los he visto en Lisboa, en Roma, en Estambul, en Biarritz o en Buenos Aires, donde la vejez es respetable y elegante. Aquí el entorno da la impresión de envejecer zafia y prematuramente. La mitad de las cosas no funciona; la otra mitad funciona mal. Eso no es decadente; tiene otro nombre.
Después de cenar (llamémoslo así) he salido a dar un paseo; respirar y estirar las piernas, entumecidas por un avión clase turista y un autobús prehistórico. Al verme salir, los recepcionistas no han dejado de repetir, con sus mejores intenciones, que no me aleje del centro, que así y todo vaya con mucho cuidado, una chica sola, extranjera... y que regrese pronto. Creo que, de haber podido, me hubieran impedido abandonar el hotel. Ramalazos de decenios bajo una bota militar, supongo. Sus mejores intenciones. Al contrario de lo que ocurre con los objetos, las personas sí funcionan. No a primera vista, porque, salvo raras excepciones, su aspecto es taciturno y cauteloso, con una chispa de hostilidad; hasta que desaparece con el trato, frío pero cortés, distante pero considerado.


El paseo ha sido breve, desde luego. Poco había que ver. He llegado a la antigua Plaza de Plekszy-Gladz, una explanada rodeada de edificios ciclópeos (oficiales, por supuesto), mal iluminada y sin atractivo. Las calles adyacentes, semidesiertas e igualmente mal iluminadas, apenas mostraban unos comercios vulgares sepultados en portaladas larguísimas que soportan bloques grises, mustios, de viviendas u oficinas (no podría distinguirlas). Un par de garitos abiertos, poco concurridos y con clientela exclusivamente masculina, como extraídos del pasado, tampoco invitaban a alargar el tiempo.
Así que he regresado pronto al hotel, para alivio de los recepcionistas. No es esta habitación un hogar acogedor, pero es lo mejor que hay. Están esparcidos algunos juguetes y varias ropitas de la niña, lo que sí le da un toque entrañable.
Lo único positivo de verdad ha sido el guía-intérprete de la agencia de adopción (de nombre impronunciable, Bejín o similar). Es un joven muy serio, voluntarioso y algo torpe; acaba de terminar estudios de Medicina, según me ha dicho, si bien no tiene experiencia ni expectativas de conseguir un trabajo digno en dicho campo. Se gana la vida con la asignación de la agencia y redactando una especie de panfletos propagandísticos para el departamento de sanidad del Ayuntamiento. Ha sido el único punto coincidente con el estándar de la avanzada civilización finisecular de Occidente.

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Es éste un escrito que forma parte de una novela acabada y no publicada aún.

Considero esta entrada como una continuación de la anterior, y como incisión en la idea de que escribimos lo que hemos leído.

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8 comentarios:

  1. Mis mejores deseos para que esta novela vea la luz de la imprenta cuanto antes.

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  2. Ha sido estupendo leerte. En la primera parte pensaba que ibas a narrar unas vacaciones llenas de aventuras pero de repente, en la última parte, cuando hablas de la niña, se me ha erizado toda la piel. Cómo Noemí yo también te deseo lo mejor.

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  3. Hola Fernando, como siempre muy buena lectura, pero que deprimente paisaje haz definido, lo peor que cuando comencé la lectura creí que narrabas tus vacaciones, hasta que al final cuentas que es la continuación del libro, entonces sentí el alivio de que no se trataba de una vivencia vuestra.
    Un abrazo mi querido Fernando.

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  4. Noe Me constan. Me he dado de plazo hasta octubre para tomar una decisión al respecto; eso si es que no la toman antes por mí, que sería lo deseable.

    Lucía y Kukilin Muchas gracias. Es que uno es muy revoltoso, y le gusta enredar más de la cuenta. Esa concurrencia en mis engaños me alegra como escribidor ;)
    Pero, en realidad, sí que es parte de una vivencia: ese mundo semi-imaginario de Borduria está conjugado con mis impresiones de las calles céntricas de Bucarest durante el régimen de Ceaucescu y años posteriores (no sé cómo se vivirá ahora).
    La imaginación pura no es capaz de dar sensación de realidad. En mi caso.

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  5. Si Fernando pero no lo hagas muy difícil, que cuando no dejo coment..No es que no te leí, si no que no comprendí, por ejemplo el anterior no dejé porque no conozco al dibujante ni le he leído jamás, pero si que están buenas las jaculatorias.(insultos)

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  6. Claro que escribimos lo que hemos leído: hacemos una mixtura con lo vivido, lo que hemos oído contar, lo soñado, lo temido, lo pasamos por el filtro de nuestro estilo (que hasta una cierta edad y experiencia no es más que una mezcla de estilos de otros) y listo. No conozco a ningún escritor sin lecturas. Al margen de que creo que la vocación de contar se adquiere viendo cómo cuentan otros (lo mismo sucede, imagino, con los narradores en las sociedades de tradición oral).

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  7. Descubrí que;
    "Eres como escribes, y escribes como eres".
    De la interrogación y su patrón vital, en el Blog Mar de preguntas.

    Fíchala para texturas, fernando.
    Perdona la solicitud y magnífica rentrée.
    Cada vez nos queda más,)

    Saludos catalónicos

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  8. Kukilin No puedo remediarlo... :)
    Un abrazo.

    César Lo has precisado y pulido. No podría expresarlo mejor.

    ADMC No tengo potestad para fichajes, pero sí la ficharé para deleite personal. Gracias por la recomendación.
    Un saludo.

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¿Y ustedes qué opinan de todo esto?