jueves, agosto 09, 2007

La condición humana (III). La vida en el tiempo.


La vida animal es vida en el presente. Pero dado que un presente, en cuanto tal, es enteramente igual a los otros presentes, el animal, en cuanto voluntad de vivir, no puede perder el presente y nada pierde con la muerte. Pues su individualidad es tan parva que coincide con el carácter de la especie. El animal está libre de la expectativa de la muerte y el miedo que de ella surge.




Por el contrario, la vida humana, o vida de la razón, es vida en el tiempo en general y en las tres partes que éste tiene. El ser humano abarca con su mirada el tiempo, por ello conoce la muerte y se da cuenta de la nulidad de la vida, y además tiene un irrecuperable carácter de individualidad. En consecuencia, sólo él bebe realmente el cáliz de la muerte. De ahí que sólo el hombre sea el escalón en el que la voluntad puede negarse a sí misma.

Arthur Schopenhauer. El legado manuscrito, III.


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