viernes, septiembre 28, 2007

¿Por qué cada vez más libros para adultos son en realidad libros para niños?


Los habituales de este rincón del abuelo Cebolleta ya conocen mi tendencia innata a la carencia de bondad y la maledicencia. Si esta psicopatología es un mero producto de la envidia o se debe a complejas circunvoluciones neuronales, es aún objeto de debate por los investigadores (si bien mi dueña lo tiene muy claro).

Al grano: en el blog de la Librería internacional (de Bilbao, of course) se encuentra esta perla, cuyo título he birlado sin escrúpulos, porque es el mejor de los posibles. Ironía, verdad y reflexión urdidas en unos pocos párrafos en torno a Mr. Pip (no, tampoco yo tenía ni idea), uno de los libros seleccionados para ganar el Booker Prize, uno de los premios más importantes en el mundo anglosajón, de este año. Al parecer, Janice Harayda, reputada crítica y editora de libros de texto, ha comprobado que dicha novela posee un contenido cuya dificultad se halla por debajo del nivel de los correspondientes a alumnos de ESO; más concretamente, se trata de una lectura apropiada para infantes de 8 años. Este cálculo se realiza con una utilidad del procesador Word, llamada estadísticas de legibilidad y junto con la fórmula de Flesch-Kincaid, que asimismo desconocía hasta la fecha.




Les recomiendo que lo lean . Merece la pena no sólo por las risas que pueden echar, sino por las reflexiones complementarias que contiene. Reflexiones no muy optimistas del tipo:
Si hoy en día a los adultos leen libros con un lenguaje para niños de 8 años, me pregunto que leerán los niños ahora... y que leerán cuando sean adultos.
Únicamente habrá que dispensar el lusitanismo-anglicismo “literacia” que emplea en un par de ocasiones.

De todos modos, si pasan por Bilbao no dejen de visitar la LIB. Y si tienen la probable suerte de encontrar por allí a Teresa Freire, sepan que no es una alucinación paradisíaca; es real. E incluso diría que mortal, aunque de eso no estoy tan seguro.

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