martes, enero 29, 2008

Helados de tarde de domingo


Cuando los artesanos acostumbran a hacer bien las cosas, con esfuerzo y mimo, son capaces de hacerlo bien todo.

Cuando un artesano-Aprendiz ilustrado, industrioso, y experimentado se pone manos a la obra para escribir un relato, éste resulta ameno, sencillo, transparente y directo. Las cosas bien hechas.

Tómense un momento para dar un garbeo por la nostalgia y saborear de-nuevo-y-por-primera-vez aquellos Helados de tarde de domingo.


P.S. Como dato excusable, añadir que el relato ha merecido un accésit en el concurso Las redes de la memoria.
Menos excusable son la crónica rosa del evento de entrega de premios, que puede leerse en el bastión del Highlander, y la sección de citas imprescindibles a cargo de Noemí.
El libro a la venta en A Fortiori.


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