martes, enero 15, 2008

Mis Hamlet favoritos

De entrada, el clásico. El canónico, ortodoxo, básico y, por tanto, imperecedero. Sir Lawrence Olivier en pleno derroche de facultades declamatorias y poses prerrafaelitas. Habla por sí solo.


Hamlet, Lawrence Olivier, 1948.



El definitivo. Una orgía visual y auditiva con absoluto espíritu del Globe transportado al ocaso del siglo XX. Cuatro horas (en su versión original) de inmenso teatro filmado que, como la vida misma, transcurren en un abrir y cerrar de ojos.


Hamlet, Kenneth Branagh, 1996.



Y el demoledor. Reservado para caracteres exquisitos, inteligencias superiores y almas hiperestésicas.


Last action hero, John McTiernan, 1993.

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