viernes, octubre 17, 2008

Mucha suerte


Por supuesto que se la deseo a todos ustedes, a diario e intensamente. Y buenas noches, también (de nada, amigas).

Pero esta entrada se refiere a otra cosa. Al libro publicado por Antonio Báez con la editorial Narradores así titulado, Mucha suerte.



Mucha suerte es un libro de relatos. Un libro para apologistas, según el bestiario lector. Una sucesión de trece relatos (excelente la elección del número, pues Antonio tiene material de sobra para elegir) cuyo Leitmotiv viene definido en su primera página, con una cita de Point de lendemain de Dominique Vivant Denon:
«Subí al coche que me esperaba. Me esforcé en encontrar la moraleja de toda esta aventura y… no encontré ninguna».
Escritura sin moraleja, sin porqués, sin puntos de apoyo argumentales y estilísticos, sin discursos ni filosofías: escritura pura y dura.

En Mucha suerte comparten albur un insignificante oficinista, un viejo oso de peluche, un vendedor de doble filo, un suicida involuntario, un taxista escritor, una prostituta africana émula de Helena, una muerta fantasiosa y dubitativa, un borrachín con un presente que liquidar, moscas que sobrevuelan un amor adúltero, una voz, un adefesio enamorado de un gordo, un hijo con una garra que le ahoga y un soldado francés al servicio de Bouchard. Cada cual con su historia a cuestas, a veces como una cruz, a veces como una liberación y a veces sin otra cosa más que la vida, su vida.

Y, lo que para mí es el principal mérito estilístico, cada cual con su propia voz. Cada protagonista tiene voz propia y da a su historia el tono exacto y distinto de cualquier otro. Antonio consigue a través de su escritura que ésta pase desapercibida. No hay tramoya, no hay escenario, ni tampoco narrador si me apuran, sólo personajes con historia que contar. Un gran mérito ese de poder esconderse, hacer invisible el lenguaje y dejarlo todo en manos y cabeza del lector; mérito que, por cierto, abunda más entre los cuentistas que entre los noveleros.

Por otra parte, destaca entre los cuentos de Mucha suerte, y en general en casi todos los que ha escrito Antonio Báez (su blog es una mina), la cotidianeidad de personajes y situaciones. Un realismo no costumbrista. Dejarse atrapar por sus historias es removerse en un ambiente reconocible, a veces caer en un déjà vu (el interior del taxi, las fotos viejas, la casa con niños gritando, el centro comercial…) con un toque surrealista. Una cotidianeidad empapada de estupor, humor, miseria, horror, farsa, magia... El lado oculto de lo cotidiano; porque ese nuestro día a día está lleno de todos esos elementos, muchas veces enmascarados, muchas menos a plena luz. Y Antonio, a mi parecer, extrae con su discreción estilística esas máscaras de la tragedia y la comedia a nuestro pasar (*).

Cotidianeidad, por otra parte, que produce (al menos a los literatos boudoir) un notable desasosiego. Los personajes protagonistas son, en su mayor parte, gentes que padecen un cierto hastío vital, a veces un cansancio existencial que pareciera obligarles a varar en la costa de su vida (véase un ejemplo). En algunos casos incluso están muertos, literalmente muertos. Es privilegio de un autor como Antonio Báez el permitirse un cinismo, o ironía más o menos perversa, que le distancia de los personajes para desnudar su alma y dejarlos a merced del juicio de los lectores.

Podría realizarse perfectamente una reseña de cada uno de los cuentos. Pero mi intención no es, como sí sería la de otros muchos plumíferos, que Antonio les caiga gordo y no quieran volver a oír hablar de él, sino todo lo contrario. Así que no me extiendo más. Mucha suerte no les dejará indiferentes. Les gustará o les contrariará. De lo que no cabe duda es de que está magníficamente escrito, con oficio y talento.

Hacerse con un ejemplar de este libro amigo por un exiguo puñadito de euros es fácil: basta con acudir a su página en la librería de la Editorial Narradores, en la que también pueden leer el primer capítulo; o bien, si las tienen a mano, en alguna de las librerías que se relacionan en Cuentos de barro y en la citada página.

Más aún, en el blog de Tres Gymnopedias se inserta una entrevista realizada por este francotirador a Antonio, a través de la cual podrán conocerle un poco mejor. Les recomiendo su lectura porque sus respuestas, sus opiniones, no tienen desperdicio. No me resisto a destacar unas frases sueltas, así, al azar:
«A lo único que le tengo respeto cuando me pongo a escribir es a la inteligencia del que me va a leer, lo demás me da todo por el saco».
«Muchos lectores me han dicho que no lo entendían [uno de sus relatos]. No sé, no hay mucho que entender, es como si alguien, y perdón por la presunción que ello conlleva, te dice que no entiende la vida. Qué coño (táchese) es lo que hay que entender, me pregunto».
«El número de ventas me preocupa en la medida en que me da más o menos lectores. Evidentemente no escribo para ganar dinero. Pero sí escribo para ser leído. Quiero disfrutar de los lectores».


_________________________________________

(*) Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Antonio Machado, Proverbios y cantares XLIV.


___
___
Technoradas