jueves, octubre 23, 2008

Vámonos pal Congo

Vía Observatorio Tökland Edición XXI.

Un ejemplo a seguir.

Al parecer, Andrew Wylie es uno de los agentes literarios más importantes del mundo, con un puñado de modestos principiantes en su catálogo de autores: de Saul Bellow a John Cheever, de Shakespeare a Art Spiegelman, pasando en castellano por Muñoz Molina, Cabrera Infante y llegando hasta Borges. A partir del 5 de noviembre también figurará en su lista el chileno Roberto Bolaño.

El caso es que Mr. Wylie tiene un concepto muy propio del negocio editorial en España. Según la entrevista concedida a El País en medio de la Feria de Francfort, al personal metido de alguna forma en el negocio, de agentes literarios hacia abajo, nos sería más rentable hacer la ruta del viejo Marlow en busca de Kurtz que llamar a las puertas de los editores patrios. Para ser más exactos, dice:
Pero hay un problema: es más fácil y serio hacer negocios literarios en el Congo que en España. Hay prácticas que no quiero llamar corruptas pero que serían poco éticas en Nueva York.
Y se extiende:
Las relaciones de amistad que hay entre editores y agentes es más importante que el autor, y para mí eso es corrupto, por no entrar en que cuando uno estrecha la mano con otro cierra un acuerdo sin necesidad de papeles, que llegan más tarde. En España das la mano y en realidad te dicen un sí que después es un no o un quizá. Nunca traicionaré a uno de mis autores, y nunca le haré un favor a una editorial. Esta ética es bastante necesaria en este negocio. Pero España es, en ese sentido, un lugar bastante corrupto.

En fin, siempre nos quedarán los premios como consuelo. Siguiendo la tradición de este blog, un homenaje al de este año:



Seguiremos disfrutándolo el año que viene, por estas fechas. Espero.

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