martes, febrero 17, 2009

Ausencias de Bonnard

«Mirar algunos cuadros de Pierre Bonnard es como haber entrado en una habitación en la que parece que no hay nadie y de pronto se descubre con el rabillo del ojo una presencia inadvertida: alguien que estaba inmóvil en un rincón, o que en ese momento pasaba gatunamente delante de un espejo o por una puerta entornada; alguien, incluso, que podría ser un recuerdo, un fantasma incluido por la memoria en el espacio cotidiano donde la presencia real nunca estuvo; alguien que se ha marchado y sin embargo está muy cerca, una de esas figuras que se hacen más poderosas cuanto más definitiva es su ausencia». (...)


«Los años de la gran crisis del siglo XX los pasó en una villa junto al mar pintando interiores domésticos, subyugado por la disposición de las tazas y los cubiertos del desayuno sobre un mantel blanco o por el modo en que los colores se deshacen en el vapor y en el brillo húmedo de los azulejos de un cuarto de baño, o por ese estado de suspensión en el que se ven las cosas cuando dos personas que se conocen muy bien están calladas en una habitación, cada una en lo suyo, y una de ellas levanta los ojos y se da cuenta de la duración del silencio y de la llegada de una penumbra en la que todavía no hace falta encender la luz». (...)

Antonio Muñoz Molina, Babelia 7 febrero 2009. (Leer más)


Imagen: Pierre Bonnard, Claro de sol, 1923. Óleo sobre lienzo. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza.


Actualización: Para admirar los cuadros a que se refiere Muñoz Molina en su artículo, se puede seguir esta presentación facilitado por Lucía con la amabilidad que le caracteriza.

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