jueves, mayo 14, 2009

Oblivion

A ustedes va esta historia, muchachas anémicas, niñas de ojos color de aceituna, frescas como una rama de durazno en flor, luminosas como un alba, gentiles como la princesa de un cuento azul.

A las niñas suspirantes y descolocás; a las que, desde su ventana, sueñan con viajar y disfrutar de las maravillas del mundo; a las que se duermen leyendo al sol; a las que ven en su espejo defectos que afean su nariz; a las que a veces vence la languidez primaveral; a las que ven que ya no será, o que pudo ser y no fue, o que se convirtieron sin saberlo en Julieta; a las atrapadas en un adiós sin despedida; a las que creen amanecer cursis; a las que sufren de fisión cerebral; a las que buscan a tientas un Mr. Darcy de nuestro siglo; a las que cortan el viento con su costurero...

Ya verán, sanas y respetables señoras, que hay algo mejor que el arsénico y el fierro para encender la púrpura de sus lindas mejillas virginales.

Para todas ustedes, una dosis de olvido de tristezas y decaimientos, con el maestro Piazzolla. Escuchen y sacudan la melancolía con la fuerza de la melancolía.


video


Música: Oblivion, de Astor Piazzolla.
Los textos con letra cursiva están tomados del cuento El palacio del sol, incluído en Azul..., de Rubén Darío.
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