lunes, mayo 11, 2009

Una mujer como tú

Una mujer como tú, de Neus Arqués.
Ediciones Martínez Roca, 2009.


Marta ansía ser madre a toda costa. Luisa desea recuperar la sensación de tener una vida y una personalidad propias, más allá de las que impone su pequeño hijo. A Bel nada le gustaría más que ser querida por lo que es, sin interferencias de vidas ajenas o pasadas. El retorno de Ruth a Barcelona, donde viven las cuatro, para rehacer su vida personal (después de un triste divorcio) y personal (la muerte de su padre le obliga a hacerse cargo de su galería de arte) se convertirá, sin pretenderlo, en el detonante para que cada una de ellas busque una alternativa a su vida actual, una vía para conseguir sus deseos. Cada una quiere, como todo ser humano, conseguir lo que no tiene; pero todas ellas son «hijas de un tiempo en que las mujeres, para ganar, tienen antes que perder». Siendo así, ¿hasta dónde están dispuestas a llegar para ganar? ¿A qué están dispuestas a renunciar? Cada una de ellas es, o puede ser, una mujer como tú. (disculpen el tuteo forzado por motivos estilísticos)




Neus Arqués nos presenta un fresco compuesto de diversas mujeres, mujeres de nuestro tiempo, con diversas aspiraciones o metas vitales. Y con las consiguientes trabas, fuertes trabas, que se interponen en su camino y que, en general, adquieren forma de hombre; aunque, todo hay que decirlo, también en el camino de salida que se les ofrece posee en casi todos los aparece la misma figura. Ellas conducen su vida, toman sus decisiones, acertadas o no, transcendentes o no; y ellos intervienen (¿interfieren?) de distintos modos, mejores o peores, consentidos o no. Por eso, tanto como el tema de la realización y el sacrificio personal, Una mujer como tú aborda la cuestión de las relaciones entre hombres y mujeres. ¿Cómo se plantean, cómo deberían funcionar, con qué premisas, con qué objetivos? Cada personaje presenta un caso distinto.

Llama la atención el hecho de que las protagonistas buscan la forma de compatibilizar al máximo sus respectivos ámbitos personales, laboral, familiar y social, cediendo en cada uno de ellos la cuota que cada una cree justa en cada momento para no perder la esencia que han ido formando y la persona en que se han convertido. Claro está que no estamos hablando de jovencitas, que empiezan a abrirse camino en el mundo, sino de treintañeras bien situadas social y económicamente y, excepto en el caso de Marta, de un alto nivel cultural. Y es que tener la vida resuelta la complica bastante.

Otro detalle de interés es la condición de Ruth: judía barcelonesa, sefardí, no practicante (aunque en su mente siempre tiene presentes ciertos preceptos como el luto, la comida casher o la observancia del shabat), quien ejerce de hilo conductor y conector de las historias de los demás personajes. La figura de Ruth está perfectamente perfilada, y su pertenencia a una minoría muy concreta permite proyectar “hacia fuera” con más facilidad e interés las circunstancias vitales y los puntos de vista tanto de sus amigos como de sus antagonistas.

La lectura de Una mujer como tú se torna más amena según se va desarrollando el argumento, gracias a una escritura sencilla, directa y muy precisa en cuanto a su contenido; características que coinciden las de Un hombre de pago, la primera novela de Neus, por lo que su estilo queda ya muy definido. Desciende a propósito al nivel coloquial de los protagonistas, aunque alejado de la simplicidad y el lenguaje facilón del chick-lit de moda. Y es que, aunque Una mujer... está escrita por una mujer y contará con una mayoría abrumadora de lectoras sobre lectores, no tiene nada que ver con esa pretendida literatura-de-y-para-mujeres con historias pseudorrománticas y huecas que tantos réditos proporciona a algunas editoriales. Atendiendo al carácter y comportamiento de los personajes masculinos, desgraciadamente certera (que da una idea, además, de por qué son mucho más atractivos los personajes femeninos a la hora de escribir), es fácil suponer el porqué de esa mayoría de lectoras. Lástima que muchos se pierdan este punto de vista femenino de las relaciones entre personas, que no participen de ideas tan sencillas para arreglarnos la vida como la que se pone en boca de Marta: «Si es que al final a todas nos pone lo mismo. Que nos respeten y nos admiren y que nos quieran bien».

La geografía de Una mujer... parte del Marais parisino (siendo Ruth judía no podía ser de otra manera) para recorrer los barrios más modernos y culturales de Barcelona. Barcelona es el telón de fondo de la mayor parte de la novela, que apenas realiza muy breves incursiones en Madrid, Londres o París, presentando un escenario colorido y vitalista muy mediterráneo.

Y como no quiero que Neus pierda lectores con una reseña más larga que un día sin pan, valga lo anterior como idea general de la novela, que recomiendo sin duda alguna.

En cualquier caso, en el blog de Neus Arqués podrán encontrar más información y reflexiones en torno a la escritura y los planteamientos desus novelas. Y en la página de Una mujer como tú, su ficha con opiniones de lectoras en La Casa del libro, una guía para clubs de lectura y su grupo de Facebook.

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