viernes, agosto 28, 2009

El reverso de la belleza

Indolente al sol en una playa del Mediterráneo. Placidez de ese azul apenas alterado por las mareas. El vaivén de sus aguas, siempre a los pies, cristalinas; mimosa y traicionera, como espíritu libre que no entiende de modas ni usos, ni más convención que la vida o la muerte.

Aparece una mariposa, pequeña, amarilla. Aletea caóticamente por la orilla. Ciñe el suave lebeche y se adentra muy lentamente hacia la profundidad horizontal. Imagen de belleza cálida. Contrastes de tiempo, color y sonido; breve y eterna, amarilla y azul, silenciosa y rumorosa. Mariposa, mar. Bella y bella.


Entre espumas, sol y gritos de piratillas, se pierde de vista.

Pero la belleza enseña su reverso. ¿Qué ocurrirá cuando necesite descansar, dónde se posará? Esa belleza cálida puede ser una tragedia más, invisible, ignorada. Una más, millones cada día: el Universo desde su explosión inicial. Mar, mariposa, insignificantes. Reversos de sí mismas.

Pero, ¿y si tal conducta fuera un impulso vital? ¿Si obedeciera a un deseo de acabar con su corta vida fundiéndose en esa imagen, sepultando su color, su brevedad, su aleteo inquieto, en una eternidad azul? No imagino mejor final de una vida, mejor destino de una muerte. Belleza a la belleza, no cenizas a las cenizas.

___
___
Etiquetas |